Objetivos como un ascenso de categoría, que es la única meta del Tenerife, se fabrican con triunfos ante rivales directos, como el logrado ante el Celta Fortuna no hace mucho, pero también cuando el rival es el último de la clasificación. El Arenteiro, en este caso. No era la primera vez que se tocaban los extremos de la clasificación en el Heliodoro Rodríguez López. Ya había pasado con la presencia del Unionistas en el estadio santacrucero. Aquella tarde, el desenlace fue inesperado. Ganaron los salmantinos. Por eso, un 1-0 frente al Arenteiro tiene su valor. Y mucho. Los blanquiazules dieron otro paso más gracias a un gol de Fabricio. Otra hoja del calendario arrancada siendo la luz que alumbra. Y sin la angustia de tener que mirar por el retrovisor. Una jornada más cerca.

Igualdad

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