Jugadores, a vestuarios. Es la decisión que ha tomado el árbitro andaluz José Luis Munuera Montero a solo tres minutos de finalizar el partido entre el Sevilla FC y el Real Betis, en el 87'.
Los futbolistas se han marchado por el túnel de vestuarios del Ramón Sánchez-Pizjuán con un 0-2 en el marcador, después de que los aficionados lanzasen objetos desde la grada. Allí han permanecido durante 15 minutos, según ha decidido el colegiado, tras hablar con miembros de la Policía Nacional.
Acto seguido, los jugadores han regresado al terreno de juego, donde ha proseguido el derbi hasta su finalización sin más incidentes y sin novedades en el luminoso.
Martínez Munuera ha actuado de acuerdo con el Protocolo de Actuación sobre los Incidentes del Público. Este documento recoge los pasos a seguir en caso de que se produzca un lanzamiento de objetos desde la grada, entre otros incidentes. En este caso, el árbitro es quien valora el grado de peligrosidad.
Mientras los jugadores estaban fuera del césped, se emitió el siguiente mensaje por megafonía y videomarcadores del Sánchez-Pizjuán: “El Sevilla FC rechaza y condena cualquier acto de violencia y en particular los insultos proferidos en su estadio. Anima y no insultes”.
El suceso ha tenido lugar al final del choque entre los dos equipos andaluces, correspondiente a la jornada 14 de LaLiga. Un tipo de enfrentamiento, el de equipos de la misma ciudad, que acostumbra a estar marcado por la tensión entre ambas aficiones.
Este viernes, la Policía Nacional detuvo a un total de 14 personas que participaron en una reyerta multitudinaria entre ultras del Real Betis y del Sevilla en las proximidades del estadio, en Nervión. Los detenidos emplearon diverso material pirotécnico y objetos contundentes para agredirse.

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