Luigi Russolo se cansó de una vida en silencio, tal y como había sido el mundo antiguo. Esa estructura apagada, o en sordina, sería derrotada por el ruido que el siglo XIX impuso con sus máquinas. Porque, excepto temblores, huracanes y algunas que otras catástrofes naturales, la naturaleza es silenciosa y armónica.

En 1913, el músico y compositor italiano escribió El arte de los ruidos, que es el manifiesto de la música futurista. En ese texto, el compositor propone trabajar con el ruido, con sonidos que están por afuera del temperamento musical clásico. Russolo quiere componer el ruido y no producir “obras imitativas”: Aunque la característica del ruido sea la de remitirnos brutalmente a la vida, el arte de los ruidos no debe limitarse a una reproducción imitativa. Hallará su mayor facul

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