El Real Madrid cortó en El Pireo la racha de tres partidos consecutivos que acumulaba sin ganar pero no consiguió despejar las dudas que envuelven al proyecto de Xabi Alonso. Los cuatro goles de Mbappé maquillaron una actuación que dejó luces, pero que también ofreció sombras. Los blancos carecieron de equilibrio frente a Olympiacos en la Champions y vieron comprometido el triunfo hasta el último momento. Les salvó la pegada, pero siguen en busca de una identidad colectiva para no quedar al albur de sus sublimes individualidades. Faltan continuidad, automatismos y más fe en el libreto que pretende implementar el técnico de Tolosa, quien pasará un nuevo examen este domingo en Montilivi frente a un Girona que sí fue capaz de imponer ese estilo rockanrolero que tanto le gusta al míster de

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