Ni el aprendizaje sobre miserabilidades del pasado amaina la batalla entre Santiago Caputo y Karina Milei, la pugna intestina por un poder superior en el triángulo de hierro. Raro enfrentamiento entre la hermana sanguínea y el “hermano del alma”, si uno se ata a la jerga de Mauricio Macri sobre un amigo preferido para Javier Milei. Ni el último triunfo electoral desanimó a los dos en la interna; por el contrario, se incrementó la movilización de bandas, como si fueran el Cartel de Aragua o Los Pulpos, cada uno en busca de supremacía. Como si pudieran aplastarse. No aprendieron de lo que ocurrió en un peronismo deshilachado, con influyentes efímeros repartidos en presidios o aislados en la indiferencia. Cierta necedad suele aparecer en la mayoría de los gobiernos y el Presidente parece ajen

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