Estados Unidos a mediados de siglo XIX parecía la Nueva Atenas. Sin embargo, entre la multitud, en los bosques, en los cantos silvestres de los pájaros, en las mentes de los hijos e hijas del Mayflower, un corazón delator ensordecía los sueños. La serie de primerizos relatos de Nathaniel Hawthorne, varios agrupados originalmente en Historias contadas dos veces, anidan crepusculares en la cuidada edición nacional de Wakefield y otras alegorías. Para los peregrinos en castellano que conocen su alma oscura, para los cuenta sílabas, junto al fuego y el carbón chispeante, a la luz de la luna, aquí los abraza Hawthorne.

La corrupción y el misterio del hombre, la impronta calvinista, son los tópicos que recorrerá el escritor americano, que como Henry David Thoreau o Henry Melville caminaba tierr

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