Durante mucho tiempo, la idea de un cabello perfecto parecía inamovible: pulido, sin encrespamiento, con cada mechón en su sitio. Sin embargo, esa imagen tan rígida ha ido perdiendo sentido. Hoy, la belleza auténtica se expresa a través de la textura, del movimiento y de esos pequeños gestos que revelan la identidad de quien los lleva. La textura habla y respira por sí sola, y cuando eso ocurre, el cabello devuelve su forma más honesta, cambiante y real .
En el salón lo vemos a diario. Cada vez más mujeres buscan reconocerse frente al espejo, no transformarse en alguien que no son, buscando profesionales capaces de entender su lenguaje y que trabajen desde el respeto. Donde antes se pedía plancha, ahora se pide volumen ; donde antes se buscaba control, hoy se busca carácter. Est

Diario de Noticias de Navarra
The Conversation
AlterNet
Star Beacon
New York Post
The List
Raw Story
Android Central
Essentiallysports College Sports
The Daily Bonnet
The Babylon Bee