Durante mucho tiempo, la idea de un cabello perfecto parecía inamovible: pulido, sin encrespamiento, con cada mechón en su sitio. Sin embargo, esa imagen tan rígida ha ido perdiendo sentido. Hoy, la belleza auténtica se expresa a través de la textura, del movimiento y de esos pequeños gestos que revelan la identidad de quien los lleva. La textura habla y respira por sí sola, y cuando eso ocurre, el cabello devuelve su forma más honesta, cambiante y real .
En el salón lo vemos a diario. Cada vez más mujeres buscan reconocerse frente al espejo, no transformarse en alguien que no son, buscando profesionales capaces de entender su lenguaje y que trabajen desde el respeto. Donde antes se pedía plancha, ahora se pide volumen ; donde antes se buscaba control, hoy se busca carácter. Est

Deia
Detroit Free Press
NFL Detroit Lions
The Christian Post
AlterNet
NFL Carolina Panthers
Page Six
Alliance Review
The Conversation