“El planeta no puede renunciar al sueño liberador, porque sus moradores han de irradiar en el tránsito por la tierra, la emoción del verso, la luz de la paz y la mística de una mente libre, con identidad propia; sabiendo que la libertad sin acatamiento es desorden, y la subordinación sin autonomía es tormento”

El alarmante aumento de las cadenas de la esclavitud moderna, continúan atándonos las manos, hasta el punto de dejarnos en un estado deplorable, lo que representa una serie de amenazas deshumanizantes, que impiden ser uno mismo, lo que demanda una cuestión de justicia internacional impostergable. Sólo hay que ver las últimas estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en la que se hace referencia al trabajo forzoso y al matrimonio forzado. Por cierto, las mujere

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