Se trataba de hacer las aceras de Fernando Guanarteme más anchas. Y, de paso, eliminar barreras arquitectónicas, señalizar nuevos pasos de peatones y crear aparcamientos y zonas de carga y descarga. A priori, un encargo sencillo que debía haber requerido un año de trabajo para transformar el tramo de la calle entre Viriato y Pizarro. La previsión era que la nueva configuración estuviese acabada a principios de septiembre de 2023 . Pero dos años más tarde, la obra no solo sigue inconclusa, sino que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha decidido resolver el contrato que había firmado con la Compañía General de Construcción Abaldo, en un proceso tormentoso que ha terminado con la incautación de la garantía definitiva por 49.910 euros.
La interminable metamorfosis de este tramo d