Su paseo marítimo, su mural hecho por Pepe Dámaso -uno de los primeros que hizo el artista en la isla en el año 1961-, su maravillosa playa, sus tres muelles llenos de tradición e historia, su condición de barrio pesquero o su ermita pintada de blanco y azul, los colores que definen cualquier barrio marinero, provocan que Sardina de Gáldar -que no Sardina del norte, pese a que así se le conoce popularmente- sea un lugar imprescindible de paso para cualquiera que quiera conocer los sitios más míticos y emblemáticos de la isla redonda.
Una de las personas que se encarga de mantener viva su historia y tradición es Carlos Delgado, historiador y pregonero de las fiestas del barrio en el año 2024. «Siempre veraneaba y pasaba los fines de semana en Sardina de Gáldar. Este es mi lugar y ahora, pe