Por: Patricio Ballados 28/08/2025 08:14:00
El primero de septiembre marcará un parteaguas en la historia del Poder Judicial mexicano. Con la entrada en vigor de la reforma constitucional que transforma de raíz las atribuciones y la integración de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), concluye una época iniciada en 1994 con la llamada “gran reforma judicial”.
Aquel rediseño buscó fortalecer la independencia de la Corte, dotándola de legitimidad y autonomía para erigirse como árbitro constitucional en una democracia en construcción. Hoy, tres décadas después, asistimos al cierre de ese ciclo bajo un signo contrario: la subordinación de la justicia constitucional a la lógica mayoritaria.
El diseño liberal de los órganos del Estado parte de la premisa básica de que el poder