CDMX.- Sentado en su oficina, aún con el eco de los acontecimientos de la gresca, Gerardo Fernández Noroña, presidente de la Mesa Directiva del Senado, no oculta su indignación. Lo que ocurrió en la Antigua Casona de Xicoténcatl, dice, no es solo un ataque personal, sino un hecho sin precedentes que pone en jaque la integridad del Congreso. Mientras relata los detalles, su tono es firme, pero mesurado, como si quisiera asegurarse de que cada palabra resuene con claridad.
“Es un parteaguas. Lo que pasó hoy no puede quedar impune, porque si lo dejamos pasar, lo que sigue es que me metan tiros y digan que es libertad de expresión. Esto es fascismo puro, y no lo vamos a tolerar”, sentencia el senador.
Todo comenzó al cerrar la sesión de la Comisión Permanente. Tras entonar el Himno Nacional