Comienzo este editorial con una nota aclaratoria: de ninguna manera concibo, ni justifico cualquier tipo o modalidad de violencia.

Sin embargo, voy completamente de acuerdo en las opiniones de la gran mayoría de la gente, -conforme a lo que leí en redes sociales-, de que: “Noroña se lo merecía”. “Es lo que todos los mexicanos hubiéramos querido hacer”. “Hasta que alguien le puso un alto”. “A ver si así aprende”.

Me devuelvo al contexto: en la sesión de la Comisión Permanente del Senado de la República, se presentó al final una riña entre el Presidente de la Cámara, José Gerardo Fernández Noroña y el Senador Priista, Alejandro Moreno Cárdenas. La discusión inició, en virtud de que se aprobó un orden del día, que incluía un posicionamiento de cada fracción parlamentaria. A su manera, -arbi

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