Al terminar la Guerra Civil española en 1939, el general Francisco Franco tiene el poder absoluto de un país destruido y traumatizado.

Pero el general y sus seguidores están convencidos de que su victoria militar sobre el gobierno de la República supone la oportunidad de que España recupere el papel protagonista en la escena mundial que creen que le corresponde.

Los ideólogos y dirigentes del nuevo Estado franquista tratarán de estrechar lazos con los países de la América hispanohablante, en un intento por reeditar una “comunidad hispánica” que tenga a Madrid en el centro.

Movidos por la nostalgia del imperio español y el rechazo a la democracia liberal que identifican con Estados Unidos, cuya influencia en la región sueñan con contrarrestar, alumbrarán una idea que se convertirá en eje

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