La polémica por la designación del teniente general Carlos Presti como ministro de Defensa quebró, por cierto, la impronta alfonsinista de nombrar para ese cargo sólo a civiles, que cuatro décadas después se rompe con esta novedad. Quien ocupara esa cartera en tiempos de Macri, Oscar Aguad, opinó que debería haber pasado a retiro antes de aceptar esa responsabilidad para no involucrar a las fuerzas armadas en decisiones políticas, y ello ha levantado varias polvaredas y posiciones encontradas. En principio, digamos que cuando existía el Ministerio de Guerra, fueron muchos los militares que accedieron a ese cargo, muchos de ellos en actividad. Veamos: Nicolás Avellaneda (1878) lo nombró al general Roca; Juárez Celman (1886) a los generales Racedo y Levalle; Luis Sáenz Peña a Viejobueno y Vi

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