El Partido Popular tiene un serio problema con Vox y ha decidido agrandarlo en la Comunidad Valenciana. También es cierto que su problema con Carlos Mazón era de dimensiones considerables, pero el resultado ha sido rendirse a las exigencias de la extrema derecha y también a su lenguaje. Para obtener el apoyo de Vox, el futuro presidente valenciano, Juanfran Pérez Llorca, se rindió por completo y ofreció un discurso con todo lo que le pedía ese partido. Fue una rendición sin condiciones. Tuvo que pagar “un peaje altísimo a Vox, aliado temporal, pero rival sistémico”, como destacó Sergi Pitarch en su crónica del debate de investidura.

“Basta ya de buenismo”, dijo Pérez Llorca en su discurso. Siempre acaban diciendo lo mismo. No hay que ser buena persona. Es mejor ser un miserable. Pero luego se puso el disfraz. Lanzaba sus propuestas “sin complejos”, porque todas ellas estaban cargadas de “sentido común”. Cuando oigas a un político hablar de sentido común, échate a temblar. Ten por seguro que te va a empitonar por detrás.