Si en El príncipe, escrito en 1513, luego de la caída de la república de Florencia, Maquiavelo destaca al condottiero César Borgia –hijo del papa Alejandro VI– como el modelo de cómo debe actuar el príncipe que obtiene el poder por fortuna (su padre lo nombró comandante general de los ejércitos papales), Giuliano da Empoli, en su reciente ensayo La hora de los depredadores, hace de Borgia el arquetipo que define a una nueva clase de políticos, empresarios (a menudo, los mismos), oligarcas y consejeros de políticos. Estos, por otra parte, no solo se caracterizan por dedicarse, con cierto descaro y ahínco desmedido, a la depredación (sería lo de menos), sino que proceden como émulos poshumanos –noción empleada por Da Empoli– del lejano condottiero de los Estados Pontificios, es decir, con as

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