En las elecciones legislativas del 26 de octubre en Argentina, donde la participación era obligatoria, concurrió a las urnas el 68% del padrón electoral. 68%. Exactamente la misma proporción que votó en Cuba en noviembre de 2022.
Es decir que una elección democrática como la argentina tuvo el mismo poder de convocatoria que unos comicios en una dictadura como la cubana.
Esto debería inducir a alguna reflexión sobre la democracia. Y lo hace. El problema es que induce siempre a las mismas reflexiones fáciles, que además no fomentan debate alguno porque repiten aquello en lo que todo el mundo ya está de acuerdo.
¿Qué hay detrás de una participación tan baja? Unos meses antes de las elecciones, cuando Argentina llevaba ya siete convocatorias electorales con muy baja concurrencia, el periodi

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