Una investigación de un año de duración de 'The Guardian' revela cómo varias madres perdieron a sus hijos tras escuchar en un pódcast los inspiradores relatos de partos sin comadronas ni médicos
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Tras llegar a este mundo, Esau López sufrió asfixia durante 17 minutos. Sin embargo, el ambiente en la habitación donde su madre dio a luz estuvo envuelto de serenidad; incluso de éxtasis. En el modesto apartamento de dos dormitorios situado en un suburbio del estado de Pensilvania, en Estados Unidos, la música acústica siguió sonando. “Eres una reina”, murmuró una de las tres amigas que estaban en la habitación.
Solo la madre de Esau, Gabrielle López, sentía que algo iba mal. Empujaba con todas sus fuerzas, pero su hijo no salía. “¿Podéis ayudarlo?”, preguntó a sus amigas cuando Esau asomó la cabeza. “El bebé está saliendo”, le respondió una de ellas. Cuatro minutos más tarde, López volvió a preguntar: “¿Podéis cogerlo?”. Otra amiga murmuró: “El bebé está bien”. Pasaron seis minutos. Una vez más, López preguntó: “¿Podéis cogerlo?”.
López no podía ver el cordón umbilical enroscado alrededor del cuello de su hijo, ni las burbujas que salían de su diminuta boca. Tampoco sabía que el hombro del bebé estaba chocando contra su hueso púbico, como un neumático que patina sobre grava. Pero algo en su interior le gritaba que su hijo estaba atrapado. En términos médicos, Esau sufría una distocia de hombros: su cabeza había logrado salir, pero su cuerpo no. Comadronas y obstetras están capacitados para resolver esta complicación, que se produce en hasta el 1% de los partos. Sin embargo, como López estaba dando a luz de forma libre, es decir, sin la presencia de ningún profesional médico, nadie en la habitación comprendía que, con cada minuto que pasaba, Esau estaba sufriendo una lesión cerebral irreversible. En un parto asistido por un profesional cualificado, un retraso de cinco minutos entre la salida de la cabeza y el cuerpo del bebé sería una emergencia. 17 minutos es inconcebible.
Con un esfuerzo sobrehumano, López empujó con todas sus fuerzas y, a las 22:00 del 9 de octubre de 2022, Esau vino al mundo. Estaba flácido, sin tono, sin vida. Su cuerpo tenía un tono blanco y sus piernas estaban amoratadas: signos claros de una falta aguda de oxígeno. El único sonido que emitió fue un débil gorgoteo. Su padre, Rolando, se lo pasó a la madre. “¿Crees que necesita aire?”, preguntó ella. “Está bien”, le respondió una amiga. López acunó a su hijo inmóvil, con los ojos muy abiertos y la mirada clavada en el bebé.
Todos los presentes estaban asustados, pero lo ocultaban. Poner en palabras lo que todos sentían parecía algo abrumador: no solo habría significado traicionar a López y su capacidad para traer a Esau al mundo, sino también traicionar algo más profundo, casi sagrado: la propia idea del nacimiento. A medida que pasaban los minutos y Esau no se movía, López y sus tres amigas recordaron lo que les había enseñado su mentora, la fundadora de la Free Birth Society (Sociedad del Parto Libre), Emilee Saldaya: el parto es seguro. Tenéis que confiar en el proceso. Así que reprimieron el pánico creciente y esperaron. “Fue como si el reloj se hubiera parado”, recuerda una de las amigas de López.
Un negocio millonario
En realidad, López había conocido a las tres mujeres que la acompañaron en el parto a través de la Free Birth Society (FBS, por sus siglas en inglés), una empresa que promueve el parto libre. A diferencia del parto en casa —dar a luz en casa con la asistencia de una comadrona—, el parto libre significa dar a luz sin ningún tipo de asistencia médica. La FBS promueve una versión que se considera extrema, incluso entre los defensores del parto libre: está en contra de las ecografías y afirma, falsamente, que son perjudiciales para los bebés. También minimiza las afecciones médicas graves y promueve el embarazo salvaje, es decir, sin ningún tipo de atención prenatal.
La FBS fue fundada por la exdoula Emilee Saldaya, y la mayoría de las mujeres que la siguen llegaron a ella a través de su pódcast, que tiene cinco millones de descargas, su cuenta de Instagram, que tiene 132.000 seguidores, su canal de YouTube, con casi 25 millones de visualizaciones, o su éxito de ventas The Complete Guide to Freebirth (La guía completa del parto libre). Se trata de un curso en vídeo creado conjuntamente por Saldaya y su compañera y también exdoula Yolande Norris-Clark, que se puede descargar desde la página web de FBS. El análisis de los registros financieros de FBS realizado por Stacey Ferris, contable forense y académica del Instituto Politécnico de Virginia, calcula que desde 2018 la empresa que promueve el parto libre ha generado ingresos superiores a los 11 millones de euros.
Cuando López descubrió el pódcast, se enganchó al instante. Desde entonces, escuchó un episodio prácticamente a diario. Pagó unos 260 euros para unirse a la comunidad privada de pago de FBS, The Lighthouse (“El Faro”), donde conoció a las tres amigas que la acompañaron en el nacimiento de Esau. Para prepararse para su parto, en mayo de 2022 compró La guía completa para el parto libre. Le costó alrededor de 340 euros, una cifra considerable para una niñera de 23 años.
Tras consumir cientos de horas de contenido de FBS, López se convenció de que el parto libre era la forma más segura de dar a luz a su hijo, lejos de intervenciones médicas que le parecieron innecesarias. Al principio de su parto de tres días, López había visitado su hospital local para hacerse una ecografía, ya que el bebé no se movía tanto como de costumbre. El personal la instó a quedarse, advirtiéndole que corría un alto riesgo de distocia de hombros, ya que el bebé era “enorme”. Sin embargo, López no estaba preocupada. Se acordaba de un boletín que había recibido de Norris-Clark, en el que se afirmaba que los temores de los profesionales médicos a la distocia de hombros eran “muy exagerados”. En La guía completa del parto libre, López había aprendido que “el cuerpo de las mujeres no gesta bebés que no podamos parir”.
En la habitación del parto, cuando finalmente constataron después de unos minutos que Esau no respiraba, el hechizo se rompió. Fue entonces cuando López reaccionó de inmediato: empezó a hacer maniobras de reanimación a su hijo mientras una amiga buscaba instrucciones en Google y otra persona llamaba al 911.Tras ser reanimado por los paramédicos, Esau fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos pediátricos, donde permaneció durante 21 días. Sufrió una encefalopatía hipóxico-isquémica, una lesión cerebral causada por la falta de oxígeno.
Nadie se une a una secta por voluntad propia. Crees que te estás uniendo a un gran movimiento
Ahora, con tres años, Esau tiene una discapacidad grave y se alimenta a través de una sonda. “Es un niño dulce y sensible”, dice López. “Quiere hacer cosas como los demás niños, pero se frustra porque su cuerpo no se lo permite”. A Esau le encanta la señora Rachel, una creadora de vídeos educativos para niños pequeños en YouTube, Barrio Sésamo y observar cómo sus padres hacen pompas de jabón. Cuando aprendió a pasar las páginas de un libro ilustrado, López se sintió profundamente emocionada: “Para nosotros sus pequeños logros resultan enormes”.
Cuando recuerda cómo era cuando estaba embarazada, a López le cuesta reconocerse a sí misma. López intenta explicar cómo fue captada por la FBS mientras Esau juega con sus juguetes y, de fondo, se escucha el leve rugido de una autopista cercana. “Nadie se une a una secta por voluntad propia. Crees que te estás uniendo a un gran movimiento”, dice.
Mujeres traumatizadas
Vestida con una túnica blanca vaporosa, Saldaya llevaba una corona dorada con forma de rayos de sol. Sus seguidoras más fieles se sentaron a su alrededor en círculo, bajo la sombra de los árboles. Era junio de 2021. Un centenar de mujeres se había reunido para la primera edición de Matriarch Rising (El ascenso de la matriarca), un festival solo para mujeres celebrado en la finca de Saldaya en las montañas Blue Ridge, en Carolina del Norte, que ocupa unas 21 hectáreas. “Todas esas mujeres se reunieron a su alrededor con sus cuadernos, tomando nota de cada una de sus palabras”, dice Serendipiti Day, de 34 años, exempleada de FBS.

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