El diputado nacional y referente sindical Mario Manrique sostuvo que el Gobierno busca “debilitar a las organizaciones gremiales para avanzar con la flexibilización”, señalando que la reforma laboral no apunta a modernizar el trabajo sino a reducir la capacidad de negociación del movimiento obrero y favorecer un escenario en el que predomine la decisión empresarial.

Manrique remarcó que la propuesta oficial se apoya en un “relato” que no refleja la situación real. Recordó que los cambios laborales impulsados en contextos de crisis —a fines de los años ’80, durante los ’90 y en 2001— provocaron un fuerte deterioro del entramado productivo. “Sturzenegger lo dijo claramente: cuando se rompe el equilibrio entre empleador y empleado, termina imponiéndose el empresario”, señaló en declaraciones

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